Vouvray, Sancerre y Chinon: el río de los blancos más longevos de Francia.
El Loira es el secreto de los sumilleres. Sus chenin blanc dulces y semisecos —Vouvray, Montlouis, Coteaux du Layon— están entre los vinos más longevos del planeta: los moelleux de 1947 siguen vivos y citándose entre los grandes blancos de la historia. La acidez del chenin es un conservante natural que ni el tiempo ni las modas han podido domar.
Junto a los blancos, los cabernet franc de Chinon y Bourgueil envejecen hacia una delicadeza de grafito y violeta que recuerda a la orilla derecha de Burdeos, y los sancerre de productores históricos demuestran que el sauvignon también sabe madurar. Región de precios contenidos y rarezas mayúsculas, ideal para el coleccionista que busca singularidad fuera del canon.
Ahora mismo no hay botellas de Loira en la colección pública. Si buscas una casa o una añada concreta, podemos localizarla con discreción entre coleccionistas privados.