Amarone della Valpolicella: uvas pasificadas, crianzas heroicas y los vinos de meditación del norte italiano.
El Véneto guarda una técnica única en el vino europeo: el appassimento, el secado de las uvas durante meses sobre esteras antes de fermentarlas. De ahí nace el Amarone della Valpolicella, un tinto seco de concentración y grado heroicos que los italianos llaman vino da meditazione: un vino para beber despacio, solo o con muy poco alrededor.
Los Amarone históricos de Bertani —que la casa guarda décadas antes de comercializar—, los de Quintarelli, artesano venerado, y los de Romano Dal Forno definen la categoría para el coleccionista. Son vinos prácticamente indestructibles: las añadas de los años sesenta y setenta siguen mostrando una salud insolente, con ese perfil de cereza confitada, chocolate amargo y especias que no se parece a ningún otro tinto del mundo.
Ahora mismo no hay botellas de Véneto en la colección pública. Si buscas una casa o una añada concreta, podemos localizarla con discreción entre coleccionistas privados.