La meseta a 800 metros donde Vega Sicilia escribe desde 1864 el vino español más cotizado.
La Ribera del Duero es tierra de extremos: inviernos duros, veranos cortos y abrasadores, viñedo entre 750 y 900 metros de altitud. De esa tensión nace el tinto fino —la expresión local del tempranillo— con una concentración y una capacidad de guarda que no se parecen a nada más en España.
Aquí está la bodega más mítica del país: Vega Sicilia, fundada en 1864, cuyo Único se cría durante una década entre barrica y botella antes de salir al mercado. Durante más de un siglo fue un caso aislado; la denominación de origen no llega hasta 1982, el mismo año en que Alejandro Fernández y su Pesquera empiezan a demostrar que la región entera —no solo una finca— podía producir vinos de talla mundial.










































