El barrio de la Estación de Haro, las bodegas centenarias y los grandes reservas que envejecen medio siglo con gracia.
Rioja es la región española con mayor profundidad histórica embotellada. Su edad moderna empieza en la década de 1860, cuando la filoxera devasta Burdeos y los negociantes franceses bajan a Haro en busca de vino. Alrededor de la estación de ferrocarril se levantan en apenas veinte años las primeras casas históricas que siguen definiendo la región: López de Heredia, La Rioja Alta, CVNE. Al barrio de la Estación se sumarían más tarde otras bodegas notables, como Muga (1932) y Roda (1987). Ningún otro lugar del mundo concentra tantas bodegas centenarias en tan pocos metros.
El gran reserva riojano es una categoría única: vinos criados durante años en barrica de roble —tradicionalmente americano— y afinados en botella en los calados de las bodegas antes de salir al mercado. Esa paciencia explica por qué un 904 de 1964 o un Tondonia de los años setenta llegan a nuestros días no como supervivientes, sino como vinos plenamente vigentes: aromas de cuero, tabaco, especias dulces y esa textura sedosa que solo da el tiempo.
Añadas legendarias
La «cosecha del siglo». Referencia absoluta del Rioja clásico.
1970Gran año de guarda; reservas que siguen plenos hoy.
1982Equilibrio y elegancia; grandes reservas memorables.
1995Cosecha excelente de la era moderna.
2001La gran añada contemporánea de la denominación.
2010Estructura y frescura; clásicos en formación.









































































