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Consultar por WhatsAppDom Pérignon es siempre un vino de añada declarada, y 1998 fue un año de madurez plena en Champagne, de los que la casa firma como milésimos anchos y seguros. La maison lo trabajó también en su segunda Plénitude (P2), el reposo extendido sobre lías que es seña de identidad de la casa.
El canon moderno: grandes años al inicio y al cierre de la década, con 1990, 1995 y 1996 como referencias. Vinos en su ventana óptima de consumo.
El estilo de Dom Pérignon 1998 se reconoce por su amplitud y su fruta madura: un champagne pleno, de cuerpo generoso, donde la riqueza pesa más que la definición afilada de los años más tensos. Con el tiempo en botella desarrolla el registro tostado y de fruto seco propio de la casa, conservando ese carácter ancho que lo hizo, ya de joven, un vino de presencia.
El Dom Pérignon de la fuerza serena: un año de músculo y madurez que prefiere convencer por amplitud antes que por filo. Generoso de salida, longevo de fondo.
Dom Pérignon libera sus añadas en estadios sucesivos que llama Plénitudes: la segunda llega tras un reposo prolongado sobre lías, y 1998 fue una de las cosechas que recorrió ese camino.
Las botellas de añadas históricas son piezas singulares y pueden presentar señales propias del paso del tiempo: desgaste en etiqueta, evolución de la cápsula, variación del nivel o aparición de sedimento. Premier Vintages documenta cada unidad con fotografías reales y descripción individual del estado.


Cada botella se elige una a una. Catálogo limitado y curado, nunca relleno.
Origen trazado y anonimizado; el estado de cada unidad, fotografiado pieza a pieza.
Envío especializado para vino antiguo: protección térmica y antichoque, seguimiento puerta a puerta.
Trato directo y discreto con coleccionistas, herederos y profesionales del vino.